Las trece semillas zapatistas: conversaciones desde los pueblos originarios

Tzam significa “dialogar” en ayapaneco, una de las más de 60 lenguas que se hablan sobre territorio ancestral, sólo que ésta, con sus menos de diez hablantes, se encuentra en peligro de desaparecer. Tzam, dialogar, es el corazón de este proyecto.

El primer día de enero de 1994, miles, millones de personas en México y en muchas partes del mundo, conocieron la historia de los pueblos mayas organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Sus motivos y dolores quedaron plasmados en la Primera Declaración de la Selva Lacandona, documento en el que desglosan sus intenciones: “Pedimos tu participación decidida apoyando este plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”, dijeron los insurrectos. Y en los meses siguientes, ya como producto de sus encuentros con la sociedad civil, sumaron derechos de la mujer y derecho a la información. Trece demandas, en total.

Sin duda, los primeros interpelados por esta declaratoria fueron los pueblos originarios de todo el país, pero el llamado fue tan amplio y las condiciones imperantes tan generalizadas, que pronto gente del resto de México y de muchos países de América Latina, además de Estados Unidos, Italia, Francia, España, Alemania, Japón y Australia, por mencionar algunos, hizo suyas las demandas.

Hoy, mientras los zapatistas junto con integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) emprenden un viaje trasatlántico por una treintena de países de Europa para encontrarse con sus pares en el viejo continente, en Desinformémonos nos proponemos un viaje en paralelo. No es una travesía nueva, pues el EZLN no ha dejado de recorrerla durante más de 27 años, se trata de acercar el pensamiento y la creatividad de 130 colaboradores de diversos pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas, quienes dialogarán con cada una de las demandas/semillas zapatistas, una por mes. En concreto, 10 participaciones mensuales de diferentes pueblos indígenas que elaboran sobre su historia y realidad actual, teniendo como base cada una de las semillas/demandas. Trece semillas, trece meses, 130 colaboradores y colaboradoras, de mayo del 2021 a mayo del 2022.

En este proyecto no buscamos que periodistas ni historiadores de afuera de las comunidades recojan historias y voces de los pueblos, sino que sean ellos y ellas quienes reflexionen en diferentes formatos sobre su manera de ver y enfrentar el mundo, con y sin pandemia. Será su palabra sin mediaciones lo que aquí encontraremos.

A lo largo de estos trece meses, el diálogo con las semillas se envolverá en cajitas diferentes: una reflexión escrita, un poema, un cuento, una canción, una composición musical, un dibujo, una ilustración, un audio o un video, todo realizado para seguir armando una parte de este enorme rompecabezas de la resistencia.

“Hay un tiempo para exigir, otro para dar y otro para ejercer” evaluaron los zapatistas diez años después de su levantamiento. Las que fueron sus demandas se convirtieron en semillas y en acciones; y en el centro de la autonomía se mantuvieron no sólo ellos y ellas, sino muchos de los pueblos que siguen construyendo con todo en contra.

“Trece es el número sagrado de nuestros abuelos y abuelas. Trece es la totalidad, trece son sus peticiones. Trece son los guardianes de la sabiduría. Trece son nuestras demandas”, dijeron en el año 13 del nacimiento de sus regiones autónomas. Por acá, tzam sigue siendo la apuesta.

Yásnaya Aguilar, Ayutla, Oaxaca
Gloria Muñoz, Ciudad de México
Mayo de 2021