En esta época en donde los territorios de los pueblos indígenas siguen siendo amenazados por proyectos extractivos o megaproyectos estatales, la información como condición previa a la consulta que debe hacerse a las naciones originarias se ha vuelto fundamental. La manipulación de las dosis y tipos de información se ha convertido en una estrategia para ocultar todas las consecuencias e implicaciones de los proyectos que amenazan los territorios de los pueblos indígenas. Hoy más que nunca el derecho a la información resulta crucial para poder ejercer de manera adecuada otros derechos como el de la autonomía. No es de extrañarse pues que el derecho a la información esté siendo minado por una red de medios que sistemáticamente silencian voces que no sean hegemónicas e impiden el acceso a diferentes tipos de información en una variedad de tradiciones culturales. Aunado a esto, el acceso a la información está también determinado por las condiciones materiales de los pueblos indígenas, muchos de ellos no tienen garantizado el acceso al internet y la famosa brecha digital surte sus efectos.

El movimiento de la comunicación indígena y comunitaria, por fortuna, ha planteado derroteros y abierto caminos por los cuáles ejercer el derecho a la información de una manera más justa, que tome en cuenta los conocimientos de cada pueblo y las lenguas mediante las cuáles tenemos derecho a acceder a información de cada contexto local y a la de otros pueblos y culturas del mundo. Además de las radios comunitarias y los proyectos de comunicación que se han apropiado de las tecnologías digitales, en muchos pueblos y comunidades indígenas ha habido siempre mecanismos tradicionales para acceder al derecho a la información y en los textos de esta semilla se abordan algunos de ellos.

El proyecto Tzam. Las trece semillas zapatistas. Conversaciones desde los pueblos originarios concluye precisamente con la voz de mujeres hablando sobre el derecho a la información desde distintas perspectivas. Encontramos textos que hablan de la asamblea o de los altavoces de las comunidades como medios de información que cumplen funciones esenciales para los pueblos indígenas, otros textos dan cuenta de los anhelos de las mujeres comunicadoras para descolonizar la información y también de las peripecias que se viven en distintos contextos para lograr el acceso al mundo digital que, sin embargo, privilegia siempre a ciertas culturas y a ciertas lenguas.

Me parece que el proyecto Tzam ha sido una manera de ampliar y cuestionar el derecho a la información. En esta plataforma hemos podido leer de primera fuente del pensamiento y el análisis de muchas mujeres indígenas sobre trece temas fundamentales para nuestros pueblos y para el mundo. Así que la mejor manera de concluir esta travesía es abrevar de los textos y las experiencias de estas mujeres sobre el derecho fundamental a la información, información que siempre debe ser multilingüe, múltiple y en construcción para poder conjurar el peligro de una verdad única.

0 comentarios

XHTML: Puedes usar estos tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>