Imagen: Archivo personal

Por Adelaida Cucue Rivera

Los médicos nativos siempre hemos apreciado las formas de ver la vida y las cosas que consideramos importantes, como son las diferentes formas de pensar y de creer en el cosmos. En la medicina siempre hemos tomado en cuenta y considerado que estos elementos son muy importantes:

La astronomía. Se toma en cuenta el día lunar en el que una persona fue concebida, estamos pendientes de la madre y se la protege de los eclipses de sol y luna así como de los malos vientos. Los abuelos orientan sobre los cuidados que se deben tener y siempre se han acercado a los médicos nativos para poder orientar mejor al paciente. 

La gastronomía. La forma de alimentarse es muy importante pues es la base fundamental para la prevención de cualquier enfermedad y es recomendable tomar en cuenta las formas tradicionales en el proceso de producción de alimentos sustentables para la sobrevivencia; lamentablemente en estos tiempos la agricultura está siendo constantemente modificada y las semillas son alteradas genéticamente lo cual está causando serios problemas de salud. También estamos viviendo situaciones difíciles con las nuevas enfermedades como son el cáncer, la diabetes y el COVID-19 que ha causado tantas muertes.

La lengua nativa. Nuestra lengua permite entendernos y comunicarnos, sus significados y contenidos han guardado parte de nuestro conocimiento ancestral en donde se le da  gran valor a los rituales para las prácticas de la medicina nativa.

La música. Este elemento se considera importante para acompañar los rituales, ceremonias, permite el desahogo de las personas para aliviar sus  sentimientos y sus corajes; por medio de los rituales, las envidias son eliminadas mediante los sonidos de los instrumentos del tambor y la flauta que sanan y alegran el alma y el espíritu.

El baile. Al bailar nuestro cuerpo se mueve y se sacude, nuestro ser se convierte en alegría, ahí el alma y el espíritu pueden existir a través de los movimientos.

La medicina es muy importante y está en las plantas que la madre tierra hace que broten, juntamente con el padre sol, el aire y el agua; de estos elementos nos valemos los médicos nativos para preparar las bebidas, los emplastos y las bilmas que utilizamos  para aliviar a quienes tienen fe en nuestra forma de sanar. De igual manera son muy importantes los animales que utilizamos en la medicina y en los rituales, sin dejar de lado los espacios sagrados como los puntos cardinales, los bosques, los tipos de tierra, los manantiales, las cuevas, los barrancos, los ríos y lagos. También son importantes los diferentes niveles espaciales como son el cielo, la tierra y el inframundo. Es importante darnos cuenta que existen enfermedades atravesadas de nuestros rasgos culturales como son el empacho, la caída de mollera, el mal de ojo, las torceduras, la caída de matriz y el estirado en los hombres, entre otros. Para atender estas enfermedades existen también especialidades tradicionales que las atienden como son los médicos de campo, los  yerberos, los sobadores y las parteras, entre otros. La muerte es un paso fundamental también, implica prepararnos para pasar a otro nivel de vida; nuestros ancestros nos han enseñado que debemos de realizar los preparativos para poder transitar a ese otro nivel y que no haga falta nada para nuestra despedida. Los médicos tradicionales acompañamos la sanación de la vida pero también los preparativos para la muerte.

Los médicos de las comunidades estamos viviendo tiempos críticos para seguir con la tradición de la medicina natural por la constante implementación de políticas que nos ponen obstáculos para desarrollar nuestra actividad de forma tradicional. Las plantaciones agrícolas transgénicas implementan muchas sustancias químicas que hacen daño al ambiente; la crisis climática ha provocado incendios e inundaciones que afectan a las plantas y a los animales. La afectación a los manantiales y a los lugares sagrados por empresarios está evitando desarrollar nuestras prácticas tradicionales de sanación y  purificación. Defender nuestra medicina tradicional es defender también a la naturaleza.

Retrato de la autora: Archivo personal

Las lenguas indígenas en el área de salud. La experiencia de una médica zapoteca

Por María de Lourdes Martínez Gómez

Pueblo zapoteco

La interpretación es pasar información oral de un idioma a otro, de una manera simultánea o consecutiva; en el ámbito intercultural se le conoce como mediación lingüística, caracterizada por realizar comunicación veraz, comprensión cultural o interacción de valores.

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Imagen: Archivo personal

Por María de Lourdes Martínez Gómez

La interpretación es pasar información oral de un idioma a otro, de una manera simultánea o consecutiva; en el ámbito intercultural se le conoce como mediación lingüística, caracterizada por realizar comunicación veraz, comprensión cultural o interacción de valores. [1] En el área de salud, la interpretación es especializada por la terminología médica, brinda calidad de atención, procura los derechos generales de pacientes, respeta los derechos lingüísticos y la imparcialidad para los enfermos indígenas, mediante cinco puntos: asimetría, emociones, cultura, derecho y contexto.[2]

            En 1999, en el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso inicié la interpretación con pacientes en su lengua materna brindándoles seguridad y confianza durante la consulta médica. En 2006, en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca comencé a otorgar atención de calidad y con calidez mediante consulta médica en mi lengua materna, el zapoteco. En 2015, impulsamos la elaboración de un diagnóstico del número de pacientes y lenguas originarias que acuden al servicio de salud durante 6 años en ese mismo hospital regional, por medio de este proceso se identificaron 28 lenguas diferentes en la prestación de servicios de salud. También impulsamos la creación de material bilingüe (carteles, videos, cómics) para usuarios con información médica, con información clara en su lengua originaria; estas acciones les disminuyeron la sensación del miedo, estrés, ansiedad e incomprensión; los pacientes podían solicitar un intérprete en salud con funciones de asistente comunicativo, un intérprete que fuera comprensible, que fuera un puente para cruzar la brecha comunicativa en la consulta médica, con la esperanza de curarse.

            En 2016, tradujimos al zapoteco el cómic “Humo de Leña” del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) cuya difusión se acompañó con consultas médicas dirigidas a más de 300 mujeres zapotecas para diagnóstico de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) bajo estudio de espirometría,  estas consultas se realizaron en su lengua materna, de esta manera pudimos proporcionar tratamiento, seguimiento y rehabilitación mediante un trabajo colaborativo y multidisciplinario. En 2018, el cómic “Humo de Leña” fue convertido en material audiovisual con traducción e interpretación al zapoteco del Valle. Además de estas acciones, comenzamos con una tarea fundamental, la creación del glosario médico en zapoteco de la población de San Bartolomé Quialana, Tlacolula; esta tarea ha sido muy compleja considerando la distancia entre el vocabulario sobre el cuerpo y la salud en ambas lenguas y cosmovisiones, del español al zapoteco. En 2021 hemos continuado con la traducción de los números 2 y 3 del cómic “Humo de Leña” para diagnóstico de EPOC, tuberculosis, asma, bronquitis, enfisema pulmonar y también cáncer. 

            En medio de estas acciones, nos vimos envueltos en la pandemia por COVID 19, ante esta situación extraordinaria emprendimos trabajos para garantizar atención que incluyera la interpretación en zapoteco mediante técnica de interpretación consecutiva. A un hablante de mixteco le pudimos proporcionar incluso interpretación telefónica simultánea. Toda la comunicación fue interpretada y traducida a la lengua originaria, con el objetivo de brindar información asertiva, con satisfacción del equipo sanitario de brindar atención de calidad a pacientes indígenas, quienes cuidan con esmero su salud y siguen el tratamiento y las indicaciones de su médico cuando esta información se proporciona en su propia lengua materna.

               Lamentablemente la labor del intérprete de lenguas originarias no es muy común en el área de salud pero hemos trabajado desde mi trinchera como médica zapoteca para que esto cambie. Es necesario contar con profesionalización para las personas que interpretan lenguas originarias de modo que la comunicación bilateral entre médicos y pacientes sea óptima así como la satisfacción del paciente. Todo esto podrá repercutir en la educación del enfermo, en la disminución de la morbimortalidad y en la reducción de los gastos médicos. La salud es un derecho básico y este derecho se debe ejercer respetando la diversidad lingüística.


[1] Cano, A. y Aguillar, V. Estudiar prácticas letradas escolares con el apoyo de intérpretes en lenguas indígenas de México. Revista Senderos Pedagógicos • Nº8 • Enero – diciembre 2017 • pp. 13 – 28

[2] Navaza Bárbara. Interpretación sanitaria y mediación intercultural. La importancia del lenguaje en el entorno biosanitario

Retrato de la autora: Archivo personal

Imagen: Benjamín García González

Por Elena Jiménez Díaz

Ku ja kupäjk ja wënmää’ny ëy päät tyuny,

nayëtë’n ja ne’kx tyuny pyiky.

Kuts ja kupäjk ja wënmää’ny pyä’ämpattë

nayëtë’n ja ne’kx y’amääytyä’äktë.

Cuando la mente trabaja adecuadamente,

el cuerpo responde de la misma forma.

Pero cuando la mente enferma, el cuerpo palidece.

Mi nombre es Elena, soy una mujer, una madre, una esposa. Soy parte de una comunidad donde cada familia tiene una historia y por medio de ella van construyendo sus vidas, sus formas de ser y de actuar ante ciertas circunstancias. Provengo de una familia de bajos recursos económicos y materiales, mi padre era adicto al alcohol, adicción que fue reforzada cuando recibió su don de ayudar a las personas, a él lo llamaban xëëmaapyë (curandero) y en cada consulta le daban como ofrenda mezcal, tepache y otros alimentos. Él fue una persona bondadosa y siempre trató de apoyar a la gente, pero en varias ocasiones cayó al no soportar los múltiples problemas que existían en su familia y en la comunidad.

Así como él, mi madre en algún momento llegó a tener problemas con el alcohol, pero tuvo la fortaleza de dejarlo por el bien de su familia, encontró los medios para generar ingresos económicos y, a pesar de que mi padre estuviera en contra, luchó para que sus hijos e hijas fuéramos a la escuela. Tras el fallecimiento de mi padre a sus 50 años, algunos de mis hermanos emigraron para trabajar en otros lugares y, en mi caso, me atreví a continuar con mis estudios en psicología. Tenía la necesidad y el deseo de comprender mi realidad y la de otras personas, además de que pensaba que era una de las carreras menos costosas.

Al terminar mi formación, empecé a ejercer diversas acciones relacionadas con ella pensando en que mi labor consiste en generar salud mental y acompañar a las personas en la resolución de diversas afectaciones. Durante el tiempo que he trabajado, he visto que las decisiones que se toman pueden beneficiarnos o afectarnos como lo fue el caso de mis padres, donde uno falleció y la otra sigue viviendo y conviviendo con sus hijos. Ciertamente uno no tiene el control de lo externo, pero puede aprender a manejar su persona, tomando decisiones y realizando acciones más conscientes, puede cultivar sus pensamientos, sus emociones y, por ende, su conducta. Todo esto es una mínima parte de la sicología, la cual se hace más compleja cuando se enfrenta a las realidades de las comunidades indígenas, quienes hemos tenido diversas historias conectadas no solo entre los humanos sino también con el entorno natural.

Hablar de atención psicológica en las comunidades ayuujk donde he prestado mi servicio ha sido complicado, primero porque existe el estereotipo de que es especialmente para las personas que están en un estado de locura; lo segundo, porque ha sido un reto el dar acompañamiento en lengua ayuujk. Debo reconocer que toda mi formación universitaria fue en español y nada me fue enseñado en mi lengua nativa, así que en algunos casos ha sido relativamente fácil encontrar las palabras y el método adecuado, pero en otras ha requerido un esfuerzo mayor.

Es muy común que en nuestras comunidades se hable de susto y desgracias causadas por las promesas o mandas incumplidas por los abuelos, enfermedades como productos de la descompensación energética, entre otros, ahí es cuando me acuerdo de las experiencias que vivía mi padre durante sus consultas, tema que en la actualidad me ha sido complicado comprender.

Recuerdo muy bien a la primera persona que acompañé, era una mujer mayor, tenía fobia a las tormentas, eso le estaba generando inestabilidad emocional y yo quería aplicarle la técnica de relajamiento de Jacobson. Yo sentía una sensación extraña al decir las palabras, otras veces no encontraba ninguna palabra, me preguntaba si ella estaba sintiendo el efecto que yo quería generarle. Este reto se ha presentado más con las personas adultas, un poco con los jóvenes y casi nada con los niños ya que la mayoría entiende y habla bien el español, tema que requiere mucha reflexión.

Desde mi perspectiva ha sido importante considerar esto, la forma en que la educación me ha favorecido a su manera, es decir, tuve la oportunidad de estudiar psicología en donde aprendí sobre la mente, el comportamiento humano, las emociones, el funcionamiento del cerebro, las enfermedades psíquicas, las emociones, entre otras cosas; posteriormente he tenido la oportunidad de aplicar ese conocimiento con mi gente, pero desde un enfoque positivista; sin embargo, cada vez más me pregunto de las experiencias y sabidurías que han generado las comunidades para el bien colectivo. Es bien sabido que en cada cultura las palabras refieren de manera diferente las cosas, los pensamientos y las emociones. Ha sido una tarea para mí el buscar las palabras en mixe cuando ha sido necesario y considero que tendría que realizarlo con mayor frecuencia para que no sea un motivo más para perder la lengua, tendría que descubrir en ella los elementos y momentos de sanación, como por ejemplo, las diversas formas de encontrar el mëjk’äjtën (tener fuerza).

Con esto, quiero decir que desde siempre ha habido acompañamiento en las comunidades, aunque no ha sido mediante la psicología, sino mediante un xëëmaapyë (guía espiritual), un muu’kpë (chupador de males), un wojpjë’kpë (quien levanta el susto) o mediante los majää’y kutunk (consejeros morales); estos medios han sido pertinentes culturalmente ya que, al tomar en cuenta la historia de las personas y la misma cosmovisión de ellas, es posible establecer un mecanismo de sanación diferente. Me parece importante retomar la experiencia de esas personas y tener una atención psicológica más contextualizada y una intervención pertinente que favorezca una buena vida en las personas que atiendo, tarea que también queda pendiente para las universidades.

Retrato de la autora: Archivo personal